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Por maya13 - 15 de Septiembre, 2010, 10:20, Categoría: General
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fracaso educacion mexicana

Falla del sistema educativo mexicano, admite la SEP

Sólo 14% de estudiantes llegan a la universidad

22 de cada 100 no terminan primaria y 32 la secundaria

Karina Avilés

En México la falta de estrategias para mantener a niños y jóvenes en el sistema educativo no ha funcionado como debiera, pues de cada 100 alumnos que entran a primaria sólo 14 terminan la licenciatura, además de que existen 12 millones de personas de entre seis y 12 años que no asisten a la escuela.

En el estudio Retos educativos de la Secretaría de Educación Pública queda clara la crisis del sistema en materia de cobertura y acceso, pues entre la primaria y los estudios profesionales se “pierden” 86 por ciento de alumnos.

La deserción se presenta de la siguiente forma: de 100 alumnos que entran a primaria, 22 se quedan en el camino, pero en secundaria este número aumenta a 32; sin embargo, del 68 que sigue estudiando sólo egresa la mitad.

En el ingreso a bachillerato desertan otros 10 y durante los estudios de preparatoria otros 16, de tal forma que de los 100 iniciales sólo 24 completan este nivel educativo. De éstos, 21 alumnos llegan a la universidad, pero sólo 14 la terminan.

Si en lugar de bachillerato el estudiante opta por una carrera de técnico profesional, el ingreso es aún menor, ya que sólo entran siete y terminan tres.

“Los mayores desafíos están en secundaria, ya que 18 de cada 100 estudiantes reprueban y 79 de cada 100 culminan sus estudios en el tiempo” normal, señala la SEP. Además, la deserción en este nivel es de 7.1 por ciento, pero en educación media superior asciende a 16.3 por ciento.

Algunos de estos problemas serán analizados en el seminario Retos y perspectivas de la educación básica, en el que participarán expertos de la UNESCO, como Margarita Poggi y Emilio Tenti, además de académicos de instituciones del país y de universidades europeas.

Situación en los estados

En el informe se advierte también que sólo 14 por ciento de la población de 15 años y más ha cursado una carrera universitaria, pero 44 de cada 100 personas se encuentran en rezago educativo.

Esto significa que hay 6 millones (8 por ciento) de ciudadanos de 15 años o más que son analfabetas, 11.5 millones (15.4 por ciento) sin primaria terminada y 17 millones (23.2 por ciento) sin secundaria concluida.

Además, en sólo seis estados y la capital del país se concentra 50 por ciento de la matrícula de educación básica. Dichas entidades son el estado de México (13.1 por ciento), Distrito Federal (7.1), Veracruz (6.8), Jalisco (6.3), Puebla (5.6), Chiapas (5) y Guanajuato (5 por ciento).

También se observa un importante rezago entre la población de seis a 19 años. En Chiapas, por ejemplo, 10.1 por ciento de los niños de seis a 14 años no tienen acceso a la educación, pero entre los jóvenes de 15 a 19 años la cifra se incrementa a 50 por ciento.

En contraste, en el DF 3.3 por ciento de la población de seis a 14 años no tiene acceso a la educación y para el caso de las personas de entre 15 y 19 años, más de 30 por ciento no asisten a la escuela.

nota aparecidan en LA JORNADA, 15-10-2007

http://www.jornada.unam.mx/2007/10/15/index.php?section=sociedad&article=044n1soc

Por maya13 - 15 de Octubre, 2007, 11:33, Categoría: comentarios periodisticos
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un panorama estadistico adolescencia en mexico

UN PANORAMA ESTADISTICO DE LOS ADOLESCENTES/JOVENES EN MEXICO

Maestro Alejandro Vera Ramírez

Universidad de Guadalajara-CUCS.DECSAM

Este apartado, presenta básicamente un panorama de los adolescentes/jóvenes mexicanos, a partir de la información proporcionada por la Unidad de Investigación Epidemiológica y en Servicios de Salud al Adolescente (UIESSA/IMSS), previa advertencia, como menciona Joel Fonseca León, de que “es muy difícil establecer indicadores estadísticos precisos y delimitados para caracterizarlos y/o definirlos… La edad del adolescente está contemplada de entre los 10-19 años para los adolescentes y de entre 15-24 para los adolescentes/jóvenes, según lo establecido por la OMS.”. Nos interesa aquí ilustrar sólo de forma general algunos elementos en esta población, por lo que para detalles específicos remitimos al compendio original[1].

 

Los datos de Población nos muestran en el año 2000, que en México, el 15.3% son adolescentes y jóvenes entre 10 a 24 años de edad. (Los menores de 10 años son el 11.6%, de los cuales de 5 a 9 años es 5.9%). En cuestión de millones, las estadísticas nos indican que había 5.4 millones de hombres y 5.3 de mujeres en edad de 10 a 14 años.  La población de 15 a 18 años alcanzaba 4.9 millones de varones, por 5 millones de mujeres. 4.3 millones de hombres tenían 20 a 24 años y había  en cambio, 4.7 millones de mujeres.

 

Por el tipo de población, en el 2000, cerca de 8 millones de adolescentes (15 a 19 años) viven en zonas urbanas, cantidad similar para población de 20 a 24 años. En zonas rurales de 23 millones,  cerca de la quinta parte tienen de 15 a 24 años. (15 a 19 años= 2,287,096).

 

En el área de residencia y dialecto, encontramos que de los residentes en EU nacidos en México, encontramos que 18.6 % tenían entre 15 y 24 años. El 9.4 % son menores de 14 años. En el 2000 también se reporta que contamos en México con cerca de 2 millones de adolescentes /jóvenes  de habla indígena (723 mil con 10-14 años/ 655 mil 15-19 años). Cerca de millón y medio hablantes de náhuatl, 800 mil maya y 421 mil zapoteco.

En Trabajo y economía, la tasa de desempleo abierto se ubicaba en 1998, alrededor del 7%  en la población de 12-19 años.

 

Respecto a delincuencia y suicidio, en 1998 se reportaba que ingresaron al Consejo de Menores en México, 2556 casos, de los cuales la mayoría fueron varones (2,323), de estos 1786 fue por robo, seguido por 108 por lesiones y 104 por tentativa de robo, sólo 90 casos fue por violación. La tasa de suicidios consumados en las ultimas tres décadas va a la alza, sobre todo de los 20 a los 24 años. En 1970 la tasa de suicidio consumado en adolescentes de 15-19 años, era de 1.49 por cada 100,000; para el año 2000 paso del doble a 3.40. En la edad de 20-24 años paso en el mismo periodo de 2.38 (1970) a 5.29 (2000).

 

En el aspecto de morbimortalidad, de 1989 a 1997, de las defunciones por SIDA reportadas, 2.4 por ciento tenían de 5-14 años, un 1.7% contaban entre 15-19 años y cerca del 10% (9.7%) entre 20-24 años, En total los menores de 25 años fallecidos fueron cerca del 18% (17.7). En el año 2000, las causas de defunción en México para la población Adolescente/Joven de mujeres (15 a 24 años) fue en un 32% por causas de embarazo, parto y puerperio. Cerca del 20% por accidentes y lesiones.

 

Por lo que toca a accidentes y discapacidad en adolescentes/jóvenes, en cuestiones de discapacidad, 102,181 casos registrados en el 2000, son en población adolescente entre 10 y 14 años. Más de 91 mil, en adolescentes de15 a 19 años y 88 mil de jóvenes de 20 a 24 años.  Así que encontramos que más de 280,000 adolescentes/jóvenes son considerados en esta área de la discapacidad en México. Del total de accidentes atendidos por la secretaria de salud en el 2001, 854 mil, se reporta que mas de 263 mil tenían de 15 a 29 años de edad, es decir cerca de la cuarta parte de los accidentados atendidos, fueron de adolescentes/jóvenes.

 

En cuanto a la derechohabiencia de seguridad social, los adolescentes de 10 a 14 años derechohabientes del IMSS eran aproximadamente 3 millones, por cerca de 7 millones no derechohabientes., algo similar ocurría en el 2000 para la población de 15 a 19 años. Podemos considerar que solo 1 de 3 adolescentes/jóvenes cuentan con seguro social.

En el capitulo de familia y salud reproductiva, aun cuando en el último decenio ha aumentado el uso de anticonceptivos en mujeres unidas en edad fértil, en 1997 las chicas de 15 a 19 años que usaban métodos era del 45% y las de 20 a 24 años si alcanzaba casi el 60%. Hay que señalar que de las usuarias de anticonceptivos (12 a 19 años) en ese mismo año, por cerca de 3 mujeres urbanas, sólo 1 de localidad rural los utilizaba.De acuerdo al INEGI, en 1997, el método más utilizado de anticoncepción fue el DIU, con 168 casos en mujeres entre 12 y 19 años;  le siguen 53 mil con pastillas, 40 mil usuarias de inyecciones y 39 mil con  preservativos y espermaticidas. En cuanto a los Matrimonios en el año 2000, encontramos que de 707 mil realizados, cerca de 600 mil que ocurren son de menores de 29 años.  La tercera parte, 216 mil, son de menores de 20 años.

De acuerdo a datos del INEGI en el 2000, podemos encontrar que cerca de 10 mil mujeres menores tienen su primer parto con menos de 15 años de edad.  De los 15 a 19 años, son 330 mil las adolescentes que tienen su primer parto y 81 mil ya están teniendo un segundo parto. Las cifras se elevan en las jóvenes de 20 a 24 años, pues cerca de 400 mil  tienen su primer parto, 270 mil el segundo y 110 mil el tercero.

 

En cuanto adicciones en la población joven, de acuerdo al CIJ, en México en el año de 1998 atendieron un total de 17 mil adictos, 13 mil de ellos varones.  Por grado de adicción resalta que 1,385 esta en fase experimental, 2,445 son usuarios sociales u ocasionales y 8,513 clasificados como funcionales. Por el tipo de droga en 1998, la cannabis contaba con 9, 491 casos, la cocaína 9,011; le siguen cerca de 8 mil usuarios de alcohol y cerca de 6,000 reportaban el uso de inhalables.

 

En las estadísticas de educación del año 2000, también se manifiesta que menos de la mitad de los adolescentes, 46% asisten a la escuela, para caer en la juventud (20 a 24 años) a solo cerca del 18%. En ambos casos los porcentajes de mujeres asistentes es menor.

 

 

Recordemos aquí algo que el Antropólogo Ignacio Muñoz, menciona:

 

“Es desde esta cultura que la familia aparece en peligro de extinción. ¿Qué mundo queremos? ¿Uno donde la familia no quepa? Esto, como todo en el vivir humano, es nuestra responsabilidad, y la responsabilidad, nuestro don, traído a mano por la reflexividad que nos permite el lenguaje y el conversar. Como dice Humberto Maturana, si queremos que algo sea, hagámoslo.”

OTROS INDICADORES NÚMERICOS

 

Las preguntas que realizan los adolescentes en medios masivos abiertos a su participación son indicadores interesantes de sus problemáticas, casi la mitad de preguntas que realizan (48.4%) son sobre el área de la sexualidad, le siguen las relaciones familiares (14%) y la salud mental (13%)[2].

 

 

VIH y SIDA

 

En cuanto al SIDA, hace diez años (1995) la estadística de sida en México reportaba  cerca de 25 mil casos, 523 eran adolecentes de 10 a 19 años (2.1%) pero el 30% (20 a 29 años) era probable que se hubiesen infectado en su adolescencia.[3] En cuanto a los adolecentes tapatíos un estudio muestra que en una encuesta a adolescentes de la Zona Metropolitana de Guadalajara de 15 a 19 años, 1995, se detecto un nivel de conocimientos de regulares-bajo sobre el tema de salud sexual, casi la tercera parte de los varones (28%) dijeron tener relaciones coitales, por solo el 9% de mujeres.  Solo 38% de los muchachos uso condón por 16% de las chicas. Su percepción mayoritaria (69%) era no estar en riesgo de adquirir VIH, pues casi todos (93%) confiaban en la apariencia o la palabra del otro.  Los investigadores valoraban que el 84% de las adolescentes y el 64% de varones tenían un riesgo alto de adquirir  el VIH[4].

 

A fines de 1995, la OMS estimaba 6 millones de casos de sida en el mundo. En nuestra región, México ocupaba el segundo lugar con 26,600 casos. Casos pediátricos fueron 664 y la mitad de ellos por transmisión perinatal. El mayor numero de casos por edad era la población de 25 a 44 años, por lo que la adquisición fue en la adolescencia (10 años antes), de ahí la importancia de realizar educación sexual antes de la adolescencia[5].

 

 

 

ANTICONCEPCIÓN EN ADOLESCENTES EMBARAZADAS

 

En un estudio cualitativo con adolescentes Tonaltecas en 1999, sobre conocimientos en  anticoncepción de adolescentes que viven la experiencia del embarazo o la maternidad, los investigadores encontraron que estos conocimientos respecto a la Norma Oficial Mexicana “De los servicios de planificación familiar (1994) mostró que eran: 1) Para Orales, en el 60% de adolescentes limitados y 40% sin ellos. 2) Preservativo, 73.3% amplios o aceptables y 26.7% limitados o ninguno. 3) Del DIU, en 60% amplios o aceptables y en 40% limitados o ninguno. 4) Para los otros anticonceptivos fueron mucho más limitados.[6]

 

 

 

DERECHOS HUMANOS

 

En un estudio realizado en 1994 con 500 adolescentes de ambos sexos de la Ciudad de Guadalajara, se encontró que los Derechos Humanos más demandados fueron los correspondientes a: la libertad de expresión (19%), el de ser respetados como adolescentes (18%), el de relacionarse socialmente (16%), es decir, tener amigos, novios, el de educación (16%) y el de desplazamiento (14%). Como se observa, los Derechos Humanos demandados por los adolescentes dan cuenta de la búsqueda y actuación de la libertad.[7]

 

VALORES DE LOS ADOLESCENTES JALISCIENCES

 

El Colegio de Jalisco y el Centro de Estudios Estratégicos para el Desarrollo, en 1997 efectuó la Encuesta de Valores[8]. Respecto a los adolescentes jaliscienses (16-20 años) se observa lo siguiente:

 

Las cuestiones mas importante en la vida para los adolescentes son: La familia, el trabajo, la religión, los amigos, tiempo libre y política.

 

Respecto a la familia, nuestros adolescentes valoran positivamente el matrimonio y expresan que los factores de éxito de un matrimonio: el aprecio y respeto mutuo, la fidelidad, comprensión y tolerancia, el tener hijos, relaciones sexuales satisfactorias, compartir gustos e intereses, ingresos adecuados, igual religión, buena vivienda y vivir lejos de los parientes. El tamaño ideal es de dos a tres hijos. Las cualidades a inculcar a los hijos, consideran que son el sentido de responsabilidad, buenos modales, tolerancia, fe religiosa, independencia, determinación, ahorro, generosidad, trabajo duro e imaginación.

 

Respecto a la política mostraron preferencia por la democracia a cualquier otra forma de gobierno, sin embargo son los que porcentualmente destacaron estar mas a favor de gobiernos autoritarios o que no les importa la política.

 

 



[1] http://www.adolec.org.mx/indicadores/AdolescenciaEstadistica.pdf

[2]   Para más detalles consultar la página http://www.adolec.org.mx/litcien/boletin/bol1/boletin.pdf

[3] De acuerdo a los datos de la página  http://www.adolec.org.mx/litcien/boletin/bol2/Boletin2.pdf

[5] Idem.

[8] La fuente de información fue CORTÉS, GM. SHIBYA SC.(1999) Los valores de los jaliscienses. Encuesta estatal de valores. Universidad de Guadalajara, México. Véase el resumen en este grupo de edad en  http://www.adolec.org.mx/litcien/boletin/bolnvo5/Boletin%205.pdf ,

 

Por maya13 - 25 de Abril, 2007, 9:30, Categoría: comentarios periodisticos
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vilencia en familias con adolescentes

VIOLENCIA EN LA FAMILIA CON NIÑOS PEQUEÑOS

Y ADOLESCENTES

 

Mtra. María Guadalupe Covarrubias de la Torre

Mtro. Alejandro Vera Ramírez

CUCS-UDG

 

TRABAJO PRESENTADO EN EL “FORO DE ALTERNATIVAS A LA VIOLENCIA,

DE TERAPEUTAS A LA FAMILIA”. Maestría en Terapia Familiar. CUCS- UDG.

04 DE MARZO DEL 2006, DIA NACIONAL DE LA FAMILIA.

TRABAJO PRESENTADO EN EL “FORO DE ALTERNATIVAS A LA VIOLENCIA,

DE TERAPEUTAS A LA FAMILIA”. Maestría en Terapia Familiar. CUCS- UDG.

04 DE MARZO DEL 2006, DIA NACIONAL DE LA FAMILIA.

 

Visión Integral

 

         El estudio de la agresión y la violencia requiere de estudios multidimensionales en tanto se reconoce que sus mecanismos generadores son múltiples, tanto a nivel molar (sociohistóricos, de la estructura  y organización social, institucionales, factores económicos y políticos, etc.) como moleculares (aspectos psicológicos y  culturales, individuales, familiares y comunitarias).

 

         Una visión integral implica por ello, una participación multidisciplinaria. Nuestra aportación se enmarca en el campo de una visión de la psicología clínica con enfoque gestáltico-integral.

 

AGRESIVIDAD O VIOLENCIA

 

Violencia

 

         Es en la falta de amor, dentro de la polaridad amor-odio, donde se instalan las interacciones violentas.

 

         La emoción del odio como falta al amor (desamor), es una descalificación del otro, como legitimo otro, lo que conduce a querer controlar cohercitiva o aversivamente a fin de lograr poder y dominación sobre los demás. Esta raíz emocional alimenta las formas de relación de pareja, familiar y cultural que contextualizan los actos violentos en nuestras sociedades patriarcal/matriarcales neoliberales, modernas y posmodernas.

 

         La agresividad sirve para definir el territorio de cada uno y hacer valer “su derecho”. La violencia, en cambio, rompe los límites del propio territorio y los del otro, invade la relación y los vuelve confusos. Es una fuerza destructora de sí mismo y del otro. Es consensual definir el acto violento como “todo atentado a la integridad física y psíquica del individuo, acompañado por un sentimiento de coerción y peligro”.

 Perrone y Nannini (1997:30)

 

La agresividad la entendemos como un proceso desestructurante necesario para la asimilación (biopsicosocial) y construcción del ser vivo, y por ello es parte de la formación del ser humano. La agresividad puede destruir pero no aniquilar.

 

En la agresión aún es posible identificar elementos sociales y de respeto al otro en su legitimidad. Este comportamiento integra elementos constructivos y reconstructivos en una dinámica de diferenciación-integración.

 


Una definición amplia de Violencia*

 

         La violencia es una conducta antisocial compleja que implica interacción entre dos o más individuos y que está dirigida a lograr control, es decir, una consecuencia o un objetivo. Dicho control es de naturaleza aversiva o coercitiva: el individuo violentado debe responder de la forma determinada por el violentador, con el objeto de evitar o poner fin a la conducta lesionante o aversiva del violentador. En este sentido, aunque primitivo, la violencia es una manera altamente eficaz, por lo menos a corto plazo, para controlar el comportamiento de las otras personas.

 

*redefinición a partir Ángel, Gabiria y Restrepo (2003:109)

 

Descalificando a más de media humanidad

 

         Una sociedad patriarcal/matriarcal que establece sus premisas relacionales en la descalificación de más de media humanidad, como es el caso de las mujeres, los niños, adolescentes, jóvenes y ancianos, por supuesto que incorpora en la crianza elementos disonantes con el amor y juego que nos humaniza. En nuestra cultura actual la estructura de jerarquías y dominación, de competencia y abuso es el contexto de nuestras relaciones familiares. Por ello buena parte de los problemas de salud mental incluyen, si somos sensibles a sus expresiones, relaciones de violencia en diversas intensidades y modalidades.

 

Igualdad de género vs violencia

 

         El informe de la UNICEF sobre el ESTADO MUNDIAL DE LA INFANCIA 2007, se ha centrado en promover la igualdad de género, al reconocer el beneficio que una atención a las mujeres genera en  el desarrollo de nuestra infancia, adolescencia y juventud. Este informe mundial muestra la relación que, por obvia, se nos oculta en la cotidianidad: “mujeres sanas, instruidas y con poder tienen hijas e hijos sanos, instruidos y seguros de sí mismos

 

Relación amorosa materno-infantil

 

         En nuestras culturas predominan relaciones de convivencia en la desigualdad, la violencia, la competencia y la falta de respeto mutuo, y ello se manifiesta claramente en las relaciones que mantenemos con las mujeres.

 

         Herederos de una cultura centrada en una dinámica de dominación y sometimiento, autoridad y obediencia, desconfianza y control, nos mantenemos ciegos al fundamento inconsciente de la relación amorosa materno-infantil que nos humaniza si es desplegada en el bienestar del juego acogedor, plenamente respetuoso y en la intimidad corporal en confianza y sinceridad.

 

Polaridad patriarcal/matriarcal

 

         El fundamento emocional (que define nuestras acciones) de nuestro ser cultural se conserva operando en una polaridad patriarcal-matriarcal. Así crecemos al humanizarnos, conviviendo con estas dos formas culturales.

 

         Al inicio del desarrollo humano es la cultura matríztica la que domina en nuestra infancia y vamos adquiriendo en ella la configuración de nuestra identidad individual y nuestra conciencia individual y social (Verden-Zöller, 1993).

 

         En nuestra infancia aprendemos de nuestras madres las emociones básicas de nuestra cultura y apreciamos en ellas el vínculo amoroso que permite nuestra existencia conviviendo en ese modo de ser aceptados, en la confianza y la despreocupación.

 

         las condiciones en que la madre es tratada como mujer y el modo como ella asume la cultura patriarcal repercute en la calidad de su vínculo con sus hijos e hijas.

 

         El momento en que nos acercamos a la pubertad y la adolescencia, revela la emergencia de un cambio cultural en los patrones de enseñanza y relaciones familiares hacia la dominación patriarcal. Se inicia una transición que literalmente nos “empuja” hacia la entrada “al mundo real de la vida adulta”.

 

La cultura que se impone a el y la adolescente/joven

 

         Desde la pubertad, va predominando otra forma cultural, comenzamos “a vivir una vida centrada en la lucha y la apropiación en el continuo juego de las relaciones de autoridad y subordinación.”

 

         Esta segunda fase es vivida como “un continuo esfuerzo  por la apropiación y el control de la conducta de los otros, luchando siempre en contra de nuevos enemigos… hombres y mujeres entran en la continua negación recíproca de su sensualidad y de la sensualidad y ternura de la convivencia.”

 

Vivir la contradicción emocional

 

         Las distintas emociones que fundamentan este choque intracultural, se contraponen y oscurecen mutuamente al punto que “comenzamos a vivir una contradicción emocional que procuramos sobrellevar a través del control o la autodominación.”, lo que nos ocurre en la mayoría de los casos.

 

         Algunos adolescentes se refugian en una transformación utópica, o un proceso reflexivo que es oportunidad de un cambio cultural en el respeto mutuo, o termina por decaer en la desesperanza y la neurosis.

 

El patriarcado es una cultura y no es exclusiva de los hombres

 

         Siendo el patriarcado una manera de vivir, una cultura, es vivida tanto por hombres como mujeres, eso significa que “hombres y mujeres pueden ser patriarcales”.

 


Riesgo para los niños y niñas

 

         los niños están en “un riesgo siempre presente de negación, tanto por parte del padre en su oposición a la madre, como a través del descuido por parte de una madre que está bajo una permanente exigencia que la lleva a distraer su atención del niño en el intento de recuperar su plena identidad llegando a convertirse ella misma en patriarca.”

        Humberto Maturana (1993:74)

 

Doble presión para las madres

 

         En la Encuesta de Maltrato Infantil 2006, se revelo que la violencia doméstica contra los niños disminuye, de un 24.2 por ciento a un 15.2 por ciento en los hogares donde la pareja les dedica cinco horas o más al día a los hijos.

 

         Se anota que el 16 por ciento de las madres en México maltratan más en relación con el padre (nueve por ciento), por la presión de su doble jornada en hogar y trabajo.

 

         En nuestras circunstancias económicas de explotación, las mujeres salen cada vez más a trabajar, sin por ello dejar el cargo del hogar, en que el hombre no siempre colabora. Es blanco entonces de un mayor estrés.

 

Las niñas, las más afectadas

 

         Las niñas son quienes están sufriendo más estas condiciones en México, pues alrededor del 60 por ciento de las niñas sufren maltrato emocional a manos de uno o ambos padres, mientras que en el caso de los niños el porcentaje disminuye a 47 por ciento.

 

Agresividad positiva como derecho humano

 

         La agresividad positiva es una conquista de mi entorno (a través de la cual consigue la alimentación): me permite ser reconocido, existir (de exsistere, “situarse en el exterior”, afirmarse en el espacio y el tiempo: tengo derecho a mi lugar y mi tiempo para la palabra, para la expresión, tanto física como social.”

(GINGER, Serge, 1995:135).

 

Dignificación de la agresividad en la educación

 

         En la relación formativa y educativa de nuestros niños y niñas, es importante replantearnos la necesidad de que no hay que desconectarse de las cargas agresivas sino más bien dejarlas expresarse en una relación de respeto y confianza mutuas.

 

         La agresividad como tal fue la fuerza impulsora de la acción hacia el hacer, etimológicamente agresión (de ad-gressere) significa ir por delante del otro.

 

 

Familia, agresividad y violencia

 

         la familia es el espacio donde “nacen y maduran los sentimientos más intensos y donde se dan los aprendizajes sociales básicos.” Por ello, ahí han de realizarse ciertos aprendizajes que nos alejan de la violencia, o por el contrario nos instalan en ella:

 

Familia y salud-enfermedad mental

 

         La familia  como unidad social, como espacio psíquico inconsciente de crecimiento humano, posibilita a los niños y niñas, “desarrollar sus capacidades, su potencial y habilidades necesarias para lograr su autonomía, como también un lugar de sufrimiento, arbitrariedad, injusticia, opresión, pena, amenaza, violencia y abusos sexuales.” (PERRONE y Nannini,1997:19).

 

         La familia es el crisol tanto donde se concretan las identidades y alienaciones, los llamados procesos de salud-enfermedad mental, o alienación-desalienación del ser humano.

 

Aceptar la diferencia y singularidad comprometiéndonos

 

         “La aceptación de la diferencia y de la autoridad, el respeto de las reglas, la tolerancia a la frustración, la experiencia del compromiso y de la negociación dejan atrás las réplicas violentas, tanto en la red social como en la familia. Si estos aprendizajes no se llevan a cabo, es decir, si no se toman en cuenta la diferencia, la singularidad y los deseos de cada persona, aparece la violencia, y esta se vuelve el modo habitual de resolver los conflictos familiares.”

(Perrone y Nannini, 1997:27)

 

Supresión de la agresividad infantil ejerciendo violencia

 

         Usar la supresión de la agresividad infantil propia del desarrollo evolutivo, es una justificación para ejercer una relación violenta de sometimiento y control, basado en convivir en un espacio psíquico-emocional inconsciente de rechazo al ser del niño, y es un elemento que encontramos en la mayor parte de las familias con patrones violentos que traen a estos niños a la atención psicológica.

 

         Es frecuente su urgencia y crisis, por la presión de otra institución social a la que el niño se ve sometido: la escuela.

 

Consecuencias del “CONTROL”

 

         En la psicología clínica se empiezan a destacar  las consecuencias de las prácticas socializadoras y educativas ejercidas en los niños, como el castigo corporal, la coerción física y psicológica, para controlar los comportamientos “indeseables”.

 

Maltrato Infantil en la familia

 

         El daño emocional y mental es un elemento central del maltrato infantil

Puede ser definido como (Gracia y Musitu, 1993; Musitu et al., 1996):

 

         Cualquier daño físico o psicológico no accidental a un menor ocasionado por sus padres o cuidadores, que ocurre como resultado de acciones físicas, sexuales o emocionales, de omisión o comisión, y que amenazan el desarrollo normal tanto físico como psicológico del niño.

 

         Conlleva por tanto un conjunto de actitudes lesivas llevadas a cabo en contra de los menores e incluye desde el daño físico al psíquico.

 

         Nombres alternativos como: Abuso infantil; maltrato al menor; trauma no accidental, síndrome del niño maltratado.

 

Definiciones amplias del maltrato

 

Incluyen todo aquello que pueda interferir

el desarrollo óptimo del niño

(DESARROLLO INTEGRAL: BIO-PSICO-SOCIO-ESPIRITUAL).

 

La Child Welfare League of America define el maltrato como:

la negación de "experiencias normales que producen sentimientos de ser amado, querido, de seguridad y de valía" y la exposición a "circunstancias

desagradables y desmoralizantes"

(Giovannoni y Becerra, 1979).

 

Otras formas de maltrato:

 

Otras definiciones incluyen como formas de maltrato:

 

l      la desatención de necesidades médicas, higiénicas (mantenimiento de las condiciones sanitarias del hogar)

l      y educacionales (tolerar el absentismo escolar o impedir la asistencia del niño a la escuela), así como el permiso tácito de conductas desadaptativas (abuso de drogas, delincuencia...).

 

El niño Maltratado

 

a)      Un niño maltratado (abuso o negligencia) significa un niño cuyo bienestar físico o mental y emocional resulta dañado, o existe la amenaza de serlo, por actos u omisiones de sus padres u otra persona responsable de su cuidado.

 

b) El daño de la salud o bienestar del niño puede ocurrir cuando un padre u otra persona responsable de su bienestar:

 

l      Causa al niño, o permite que sean causadas, lesiones físicas, traumatismos emocionales o mentales.

l      Comete, o permite que sean cometidas, ofensas sexuales al niño.

l      No proporciona al niño la alimentación, el vestido, la vivienda, la educación y atención psicoemocional adecuados, disponiendo de medios para hacerlo.

l      Abandona física y/o psicológicamente al niño.

l      Comete actos serios de omisión o de naturaleza similar, que suponen la desatención severa del niño y que requieren de la intervención de los servicios de protección del menor o de actuaciones judiciales.

 

 

c) La "amenaza de daños" significa riesgos serios de sufrir daños o lesiones, y por si misma genera situaciones de ESTRÉS, perjudiciales a la salud psicológica.

            d) Una persona responsable del bienestar del niño incluye los padres del niño, un cuidador, un padre sustituto (familias acogedoras), un empleado de agencias, instituciones o centros de cuidado, públicos o privados, u otra persona responsable del cuidado del niño, produce:

            a) Lesiones físicas incluyen desde daños temporales, impedimentos físicos o desfiguramiento, hasta la muerte.

            b) Lesión mental significa daños que afecten a la capacidad intelectual o psicológica de un niño y que impidan el funcionamiento dentro del rango de actividades y conductas, consideradas como "normales" en su contexto cultural.

 

Normalizando la violencia

 

         Siendo la violencia un modo de convivir desde una emoción aniquiladora en la negación del otro, se estabiliza en un estilo de vida que en sus conversaciones cotidianas “normaliza” la interacción, justificando y razonando las conductas violentas, como parte de la vida cotidiana.

 

         Mantener la emoción de negación del otro y su sometimiento es parte de la cultura y por ello de la familia y la relación entre sus miembros.

 

Obligar a obedecer

 

         Así, parece como “normal” que los padres se molesten con el menor y le someta. En la jerarquía “le toca obedecer”, y por eso, las faltas del niño o niña a esa obediencia y sometimiento, se caracterizan como rebeldía y “mal comportamiento”. Poner un castigo se convierte en un medio de normalización, donde los padres pueden ejercer violencia sin llamarla así.

 

         La violencia con que pretendemos suprimir la energía agresiva de los niños crea niños con miedo a sí mismos y a los demás.

 

Salir de ser víctima o victimario

 

         intervenir en pos de un cambio de el espacio relacional familiar desde el saneamiento de la dimensión emocional profunda de amor-desamor, ayuda a salir de la falsa polaridad de victimas y victimarios, para contextualizarnos en la polaridad cultural patriarcal-matriarcal y ubicarse más allá de ella.

 

         No se trata de ser víctima o victimario, sino de no ser ni víctima ni verdugo. Colaborar mutuamente en re-establecer nuestro vínculo amoroso humano, en la aceptación y el respeto mutuo.

 


LA TRANSICIÓN ADOLESCENTE

 

         En la adolescencia se evidencian los conflictos que enfrentamos al adoptar un modo de vida (mentiroso e hipócrita) que niega en él o ella todo lo que aprendió a querer y desear en su infancia.

 

         Niños y niñas, hombres y mujeres deben hacerse patriarcales cada uno según su género.

 

 Los niños deben hacerse competitivos y autoritarios, las niñas deben hacerse serviciales y sumisas. Los niños viven una vida de continuas exigencias que niegan la aceptación y respeto por el otro propios de su infancia, las niñas viven una vida  que continuamente las presiona para que se sumerjan en la sumisión que niega el autorespeto y dignidad personal que adquirieron en su infancia.”.

Maturana (1993:78)

 

POBLACION ADOLESCENTE/JOVEN  EN MEXICO

 

 

         en el año 2000, que en México, el 15.3% son adolescentes y jóvenes entre 10 a 24 años de edad. (Los menores de 10 años son el 11.6%, de los cuales de 5 a 9 años es 5.9%).

         10 A 14 AÑOS: 5.4 millones de hombres y 5.3 de mujeres

         15 A 18 AÑOS: 4.9 millones de varones, por 5 millones de mujeres.

         20-24 AÑOS:  4.3 millones de hombres por 4.7 millones de mujeres.

         15-19AÑOS: 8 millones viven en zonas urbanas, 2,287,096 viven en zonas rurales.

         cerca de 2 millones de adolescentes /jóvenes  de habla indígena (723 mil con 10-14 años/ 655 mil 15-19 años).

 

Datos sobre Problemáticas  adolescentes

 

         En el periodo adolescente se encuentran las mayores amenazas para su desarrollo, entre ellas:

         el maltrato, la explotación y la violencia.

         la falta de formación fundamental sobre la salud sexual y reproductiva, incluido el VIH/SIDA.

 

Educación

 

         Durante la adolescencia las más recientes estimaciones de UNICEF (2007) indican que el promedio de niñas que acuden a la escuela secundaria en los países en desarrollo es sólo del 43%.

         En México, en el año 2000, también se manifiesta que menos de la mitad de los adolescentes (46%) asisten a la escuela, para caer en la juventud (20 a 24 años) a solo cerca del 18%. En ambos casos los porcentajes de mujeres asistentes es menor.

 


Discapacidad

 

         en el 2000 había 102,181 casos registrados en población adolescente entre 10 y 14 años.

         Más de 91 mil, son adolescentes de15 a 19 años y 88 mil, jóvenes de 20 a 24.

           Así que encontramos que más de 280,000 adolescentes/jóvenes son considerados en esta área de la discapacidad en México

 

Embarazo adolescente y violencia contra la mujer

 

         el 36% de las mujeres del mundo que tienen de 20 a 24 años se casaron o se unieron a sus parejas antes de cumplir los 18 años. Además hay información de que alrededor de 14 millones de adolescentes entre 15 y 19 años dan a luz todos los años.

         Las niñas y las mujeres son víctimas frecuentes de actos de violencia física y sexual dentro y fuera del hogar. En estudios de la OMS se revela que entre el 15% y el 71% de las mujeres han sufrido asaltos físicos o sexuales de un compañero íntimo. La violencia doméstica es la forma más frecuente de violencia perpetrada contra la mujer.

 

Violencia sexual

 

         La UNICEF informa que de acuerdo a un estudio de la Organización Mundial de la Salud, 150 millones de niñas y 73 millones de  niños y adolescentes menores de 18 años sufrieron en 2002 relaciones sexuales forzosas u otras formas de violencia física y sexual. Por otra parte, se calcula que actualmente 1,8 millones de niños y niñas están atrapados por el comercio sexual.

 

VIH/SIDA

 

         En 2005 en el mundo, más de 2 millones de niños y niñas de 14 años o menos vivían con VIH.

         En México de 1989 a 1997, de las defunciones por SIDA reportadas, 2.4 por ciento tenían de 5-14 años, un 1.7% contaban entre 15-19 años y cerca del 10% (9.7%) entre 20-24 años, En total los menores de 25 años fallecidos fueron cerca del 18% (17.7).

         En cuanto a los adolescentes tapatíos un estudio muestra que en una encuesta a adolescentes de la Zona Metropolitana de Guadalajara de 15 a 19 años, 1995, se detecto un nivel de conocimientos de regulares-bajo sobre el tema de salud sexual, casi la tercera parte de los varones (28%) dijeron tener relaciones coitales, por solo el 9% de mujeres.  Solo 38% de los muchachos uso condón por 16% de las chicas. Su percepción mayoritaria (69%) era no estar en riesgo de adquirir VIH, pues casi todos (93%) confiaban en la apariencia o la palabra del otro.  Los investigadores valoraban que el 84% de las adolescentes y el 64% de varones tenían un riesgo alto de adquirir  el VIH. (http://www.adolec.org.mx/litcien/boletin/bol2/Boletin2.pdf)


Delincuencia

 

         Respecto a delincuencia, en 1998 se reportaba que ingresaron al Consejo de Menores en México, 2556 casos, de los cuales la mayoría fueron varones (2,323), de estos 1786 fue por robo, seguido por 108 por lesiones y 104 por tentativa de robo. Solo 90 casos por violación.

 

Muertes y accidentes

 

En el año 2000, las causas de defunción en México para la población Adolescente/Joven de mujeres (15 a 24 años) fue en un 32% por causas de embarazo, parto y puerperio. Cerca del 20% por accidentes y lesiones.

Del total de accidentes atendidos por la secretaria de salud en el 2001, 854 mil, se reporta que mas de 263 mil tenían de 15 a 29 años de edad, es decir cerca de la cuarta parte de los accidentados

 

Suicidio adolescente

 

         La tasa de suicidios consumados en las ultimas tres décadas va a la alza, sobre todo de los 20 a los 24 años.

         En 1970 la tasa de suicidio consumado en adolescentes de 15-19 años, era de 1.49 por cada 100,000; para el año 2000 paso del doble a 3.40. En la edad de 20-24 años paso en el mismo periodo de 2.38 (1970) a 5.29 (2000)

 

ADICCIONES

 

         De acuerdo al CIJ, en México en el año de 1998 atendieron un total de 17 mil adictos, 13 mil de ellos varones. 

         Por grado de adicción resalta que 1,385 esta en fase experimental, 2,445 son usuarios sociales u ocasionales y 8,513 clasificados como funcionales.

         Por el tipo de droga en 1998, la cannabis contaba con 9, 491 casos, la cocaína 9,011; le siguen cerca de 8 mil usuarios de alcohol y cerca de 6,000 reportaban el uso de inhalables.

 

Autoestima y Trastornos alimenticios

 

         El juicio de valor que los adolescentes tienen de si mismos, su capacidad de sentirse hábiles e importantes, así como el grado de autorespeto y amor hacia si mismos, son considerados como su autoestima.

         Se asocia una problemática en la autoestima y los  problemas de autoimagen y autocrítica, con los trastornos alimenticios: Bulimia, Anorexia y Obesidad.

 

 

NUESTRO MODO DE SER Y SOCIEDAD

 

         “…Si pertenecemos a sociedades que validan con la conducta cotidiana de sus miembros el respeto a los mayores, la honestidad consigo mismo, la seriedad de la acción y la veracidad en el lenguaje, ese será nuestro modo de ser humanos y el de nuestros hijos, por el contrario, si pertenecemos a una sociedad cuyos miembros validan con su conducta cotidiana la hipocresía, el abuso, la mentira y el autoengaño, ese será nuestro modo de ser humanos y el de nuestros hijos.”

 

DERECHOS HUMANOS

 

         “En un estudio realizado en 1994 con 500 adolescentes de ambos sexos de la Ciudad de Guadalajara, se encontró que los Derechos Humanos más demandados fueron los correspondientes a: la libertad de expresión (19%), el de ser respetados como adolescentes (18%), el de relacionarse socialmente (16%), es decir, tener amigos, novios, el de educación (16%) y el de desplazamiento (14%). Como se observa, los Derechos Humanos demandados por los adolescentes dan cuenta de la búsqueda y actuación de la libertad.”

(http://www.adolec.org.mx/litcien/boletin/bol4/Boleti4.pdf )

 

La familia: pasión por el placer de vivir y convivir juntos

 

         La familia es un ámbito de convivencia generado por un grupo de personas y que se constituye como una comunidad humana social que se genera, realiza y conserva desde la pasión por el placer de vivir y convivir juntos.”

Ignacio Muñoz Cristi. Antropólogo.

 

Valores en adolescentes jaliscienses

 

         El Colegio de Jalisco y el Centro de Estudios Estratégicos para el Desarrollo, en 1997 efectuó la Encuesta de Valores. Respecto a los adolescentes jaliscienses (16-20 años) se observa lo siguiente:

         Las cuestiones mas importante en la vida para los adolescentes son: La familia, el trabajo, la religión, los amigos, tiempo libre y política.

         Respecto a la familia, nuestros adolescentes valoran positivamente el matrimonio y expresan que los factores de éxito de un matrimonio: el aprecio y respeto mutuo, la fidelidad, comprensión y tolerancia, el tener hijos, relaciones sexuales satisfactorias, compartir gustos e intereses, ingresos adecuados, igual religión, buena vivienda y vivir lejos de los parientes.

         El tamaño ideal de una familia es de dos a tres hijos.

         Las cualidades a inculcar a los hijos, consideran que son el sentido de responsabilidad, buenos modales, tolerancia, fe religiosa, independencia, determinación, ahorro, generosidad, trabajo duro e imaginación.

         Respecto a la política mostraron preferencia por la democracia a cualquier otra forma de gobierno, sin embargo son los que porcentualmente destacaron estar mas a favor de gobiernos autoritarios o que no les importa la política.

 

*La fuente de información fue CORTÉS, GM. SHIBYA SC.(1999) Los valores de los jaliscienses. Encuesta estatal de valores. Universidad de Guadalajara, México. Véase el resumen en este grupo de edad en:

 http://www.adolec.org.mx/litcien/boletin/bolnvo5/Boletin%205.pdf

 

¿Cómo modificar la cultura de la violencia?

 

Hay tres elementos básicos a tomar en cuenta:

         Reflexionar sobre nuestra convivencia en la cultura de la violencia

         Impulsando conversaciones democráticas y participativas como modo de vida en nuestras relaciones familiares, colaborando cada uno desde sus diferencias y las particularidades de su desarrollo humano.

         Implicarnos desde nuestras emociones, accediendo a emociones amorosas de respeto, confianza y aceptación mutua.

 

Una tarea titánica para nuestro desarrollo humano es por tanto, aceptar la agresión en un marco de respeto y amor en nuestra naturaleza, pues la hemos aislado y descontextualizado de nuestra humanidad.

 

Maestros:

         Psic. María Guadalupe Covarrubias de la Torre

         Psic. Alejandro Vera Ramírez

CUCS / UNIVERSIDAD DE GUADALAJARA

 

 

FIN

 

TRABAJO PRESENTADO EN EL “FORO DE ALTERNATIVAS A LA VIOLENCIA,

DE TERAPEUTAS A LA FAMILIA”. Maestría en Terapia Familiar. CUCS- UDG.

04 DE MARZO DEL 2006, DIA NACIONAL DE LA FAMILIA.

 

 

Por maya13 - 25 de Abril, 2007, 9:13, Categoría: General
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DERECHOS HUMANOS Y JUVENTUD JALISCIENSE

DERECHOS HUMANOS DE LOS JOVENES Y EL TIANGUIS CULTURAL

Mtro. Alejandro Vera Ramírez. CUCS-UDG

Los investigadores en el campo de la adolescencia y juventud, tenemos claro que el respeto a los Derechos Humanos de este grupo poblacional es una tarea que ningún gobierno puede obviar en su responsabilidad con quienes les han elegido democráticamente. Ya en 1994, un estudio realizado con adolescentes tapatíos daba cuenta de que los derechos más demandados por ellos son los correspondientes a: "la libertad de expresión (19%), el de ser respetados como adolescentes (18%), el de relacionarse socialmente (16%), es decir, tener amigos, novios, el de educación (16%) y el de desplazamiento (14%). Como se observa, los Derechos Humanos demandados por los adolescentes dan cuenta de la búsqueda y actuación de la libertad" (consulta: http://www.adolec.org.mx/litcien/boletin/bol4/Boleti4.pdf.)".  Cuando satanizamos el hecho de que los adolescentes y jóvenes se agrupen y organicen como parte de la sociedad civil a la que pertenecen estamos evidentemente atentando contra estos principios de humanización que van en dirección de lograr una cultura más justa y equitativa.

Este Sábado 03 de Marzo, David de Anda, como parte de la asociación civil "Tianguis Cultural de Guadalajara" (conócelos en http://www.tianguiscultural.org/) denuncio en Radio Universidad la incursión de cuerpos armados de la policía municipal en su espacio de reunión, bajo el pretexto de una falta de permiso para la realización de los eventos musicales que ahí se expresan como parte de este proyecto. No solamente nos damos cuenta que los funcionarios de cultura y aquellos implicados en el desarrollo humano y hasta los que se dicen atender las necesidades de la población adolescente y joven, han sido incapaces de organizarlos y potenciarlos, sino además en su miopía se niegan a reconocer y respetar la organización civil independiente de ellos mismos, ahora resulta que desde el poder que democráticamente se les ha conferido, hacen uso de actitudes autoritarias y violentas con la impunidad que sus puestos les confieren para afectar la vida publica de nuestros adolescentes y jóvenes violando con ello los derechos que como humanidad, con dificultades pero con una conciencia mas clara a nivel mundial, empezamos a reconocernos.

Cuando como cultura damos valor a predominan relaciones de convivencia en la desigualdad, la agresión, la competencia y la falta de respeto mutuo, los resultados son procesos de malestar emocional y psicológico, y por ello el despliegue de conductas violentas, tanto dentro de la familia como en nuestras relaciones sociales. Durante la adolescencia y juventud se pone en juego la conciencia de un choque cultural entre lo que ha vivido en su infancia, relativamente protegido y amado, con el enfrentamiento a partir de su pubertad y adolescencia, con las contradicciones sociales de un mundo de relaciones que le demanda ajustarse a la búsqueda de poder, dominio y control en búsqueda de ganar una competencia y lucha deshumanizada por el éxito económico y social. Los científicos sociales conforme nos damos cuenta que alterar esta forma de humanizarnos durante la infancia al pasar a la adolescencia dañan profundamente la formación de la personalidad, es que a nivel mundial se ha emprendido la tarea de consensuar los derechos humanos. Nuestra responsabilidad social va tomando conciencia de esta necesidad, sobre todo en la infancia (por ello la UNICEF es reconocida en todo el planeta) sin embargo no nos percatamos de que la tarea esta inconclusa cuando ante la adolescencia y la juventud, entramos en una dinámica de negación de esos valores y derechos. Tratar a un adolescente/joven con desconfianza, con descalificación de sus búsquedas de autonomía, con crítica y juicio moral ante sus expresiones personales en el arte (música, pintura, escritura, etcétera) o en sus relaciones personales (sus amistades, sus grupos de pares, sus noviazgos y elección de pareja).  Ojala sea tiempo de responsabilizarnos de estas imprudencias y barbaries que cometen nuestras "autoridades" antes de pagar las consecuencias de generaciones que se sienten lastimadas y abusadas por estos supuestos "adultos" razonables, que lo que menos usan es su razón.

Por maya13 - 4 de Marzo, 2007, 11:11, Categoría: comentarios periodisticos
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CONFLICTO CULTURAL PATRIARCAL-MATRIARCAL

CONFLICTO CULTURAL PATRIARCAL-MATRIARCAL

Vivimos herederos de una cultura centrada en una dinámica de dominación y sometimiento, autoridad y obediencia, desconfianza y control, ciegos al fundamento inconsciente de esta relación amorosa materno-infantil desplegada en el bienestar del juego acogedor, plenamente respetuoso y la intimidad corporal en confianza y sinceridad. Las relaciones hombre-mujer en esta cultura, por tanto, son uno de los cimientos de los modos de relacionarnos y aprender en la convivencia cotidiana, el modo-de-ser humanos, el desarrollo de nuestro sistema personalidad en relación al modo de ser parejas, familias, grupos culturales y actores sociales en nuestro entorno colectivo e histórico. Por ello, recordemos uno de los propósitos que la ONU enarbola desde su creación: La igualdad. Ya en 1945 señala que su meta es "reafirmar la fe en los derechos fundamentales del hombre, en la dignidad y el valor de la persona humana, en la igualdad de derechos de hombres y mujeres y de las naciones grandes y pequeñas". Por ello en 2007 se considera que "Sin esta igualdad, será imposible crear un mundo donde impere la equidad, la tolerancia y la responsabilidad compartida, un mundo que sea apropiado para la infancia." y con ello, sabemos que para todo ser humano independientemente de su género[1] o grupo de edad.

Por el momento, el fundamento emocional (que define nuestras acciones) de nuestro ser cultural (vivir en conversaciones y redes cerradas de conversaciones) se conserva operando en una polaridad patriarcal-matriarcal.  La cultura patriarcal dominante se identifica con nuestro comportamiento adulto como "un modo de coexistencia que valora la guerra, la competencia, la lucha, (la desconfianza), las jerarquías, la autoridad, el poder, la procreación, el crecimiento (o progreso), la apropiación de los recursos, y la justificación racional del control y de la dominación de los otros a través de la apropiación de la verdad."[2]. En contraste, la cultura matriarcal, identificada con la experiencia vivida en la relación materno infantil, parece asociarse con "conversaciones de participación, inclusión, colaboración, comprensión, acuerdo, respeto y coinspiración.". La cultura matríztica se relaciona históricamente[3] con la aceptación mutua entre hombres y mujeres, el compartir comunitario, la cooperación participativa, el autorespeto y la dignidad, así como el respeto a los demás y a la naturaleza en la que confiaban como un todo armónico del que formaban parte. "El pensamiento humano tiene que haber sido entonces naturalmente sistémico"[4], donde hombres y mujeres participaban responsablemente en sus relaciones con los demás y su entorno.

Cuando crecemos en nuestro proceso de humanización, naturalmente convivimos con estas dos formas culturales. Al inicio es la cultura matríztica en la que más participamos en nuestra infancia y vamos adquiriendo en ella la configuración de nuestra identidad individual y nuestra conciencia individual y social (Verden-Zöller, 1993). Aprendemos de nuestras madres las emociones básicas de nuestra cultura desde nuestra infancia y apreciamos en ellas el vínculo amoroso que permite nuestra existencia conviviendo en ese modo de ser aceptados, en la confianza y la despreocupación. Por supuesto que las condiciones en que la madre es tratada como mujer y el modo como ella misma ha asumido la cultura patriarcal que le domina como adolescente, joven o adulta, repercute en la calidad de este vínculo con sus hijos e hijas.

El momento en que nos acercamos a la pubertad y la adolescencia, revela la emergencia de un cambio cultural en los patrones de enseñanza y relaciones familiares hacia la dominación patriarcal. Se inicia una transición que literalmente nos "empuja" hacia la entrada "al mundo real de la vida adulta", comenzamos "a vivir una vida centrada en la lucha y la apropiación en el continuo juego de las relaciones de autoridad y subordinación." Esta segunda fase es vivida como "un continuo esfuerzo  por la apropiación y el control de la conducta de los otros, luchando siempre en contra de nuevos enemigos… hombres y mujeres entran en la continua negación recíproca de su sensualidad y de la sensualidad y ternura de la convivencia.". Las distintas emociones que fundamentan este choque intercultural, se contraponen y oscurecen mutuamente al punto que "comenzamos a vivir una contradicción emocional que procuramos sobrellevar a través del control o la autodominación."[5], que es lo que ocurre en la mayoría de los casos. Algunos adolescentes se refugian en una transformación utópica, o un proceso reflexivo que es oportunidad de un cambio cultural en el respeto mutuo, o termina por decaer en la desesperanza y la neurosis.

Siendo el patriarcado una manera de vivir, una cultura, es vivida tanto por hombres como mujeres, eso significa que "hombres y mujeres pueden ser patriarcales".  Así lo muestra el dato de que un gran número de mujeres  "estaban de acuerdo, y en algunos casos absolutamente, con la declaración de que los hombres son mejores dirigentes políticos que las mujeres" (más de la mitad de mujeres encuestadas de Bangladesh, China, la República Islámica de Irán y Uganda, más de un tercio de Albania y México,  y una de cada cinco encuestadas  de los Estados Unidos.) Estos datos subrayan el hecho de que las actitudes discriminatorias hacia las mujeres, jóvenes y niñas no las tienen únicamente los hombres sino que asimismo reflejan normas y percepciones que pueden ser compartidas por toda la sociedad.[6]

En nuestro presente, los niños están en "un riesgo siempre presente de negación, tanto por parte del padre en su oposición a la madre, como a través del descuido por parte de una madre que está bajo una permanente exigencia que la lleva a distraer su atención del niño en el intento de recuperar su plena identidad llegando a convertirse ella misma en patriarca."[7] Así es que nuestro patriarcado-matriarcado actual, con sus exigencias de trabajo, éxito, producción y eficacia, 1) interfiere con el establecimiento de una relación madre-hijo normal. (como ser autoconsciente, con autorespeto y respeto social). 2) los hijos desarrollan así, dificultades para establecer relaciones sociales permanentes (amor), pierden la confianza en sí mismos, pierden autorespeto o respeto por el otro, además de problemáticas psicosomáticas. 3) Al interferirse el libre juego madre-hijo en total confianza y en total aceptación, da lugar a una dificultad fundamental para vivir la confianza y el confort de la mutua aceptación y respeto que constituye la vida social como un proceso constante… permanecemos así, en una búsqueda sin fin de una relación de mutua aceptación que no hemos aprendido ni a reconocer, ni a vivir, ni a conservar si llega a dársenos. De esta forma fracasamos continuamente en nuestras relaciones en esta dinámica patriarcal de exigencias y búsqueda de control mutuo que niega precisamente el mutuo respeto y la aceptación que deseamos. 4) La convivencia masculina-femenina la vivimos como si existiera una oposición intrínseca entre el hombre y la mujer, evidentes en nuestros valores, intereses y deseos diferentes[8].

La rabia que los niños sienten contra el padre patriarcal, discriminador y violento, surge de la reacción a la observación de las múltiples agresiones violentas (sutiles, pasivas y/o activas y brutales) que ejecuta contra la madre (y las mujeres en general). El punto extremo de este enfrentamiento polar de cultura patriarcal-matriarcal que permea a la unidad de convivencia, el grupo familiar, se muestra crudamente en  la transición de la infancia a la vida adulta, en la adolescencia y los conflictos que enfrenta al adoptar un modo de vida (mentiroso e hipócrita) que niega en él o ella todo lo que aprendió a querer y desear en su infancia. Niños y niñas, hombres y mujeres deben hacerse patriarcales cada uno según su género. "Los niños deben hacerse competitivos y autoritarios, las niñas deben hacerse serviciales y sumisas. Los niños viven una vida de continuas exigencias que niegan la aceptación y respeto por el otro propios de su infancia, las niñas viven una vida  que continuamente las presiona para que se sumerjan en la sumisión que niega el autorespeto y dignidad personal que adquirieron en su infancia."[9].

La lucha por el poder, por la dominación del otro es  nuestra forma de convivencia cotidiana. Por eso nos parece natural desde que nos sumergimos en conversaciones de lucha y guerra entre el bien y el mal, entre el hombre y la mujer, entre la razón y la emoción, etcétera, conflictos que son en el fondo, también la base de los motivos de consulta en la psicoterapia.


[1]  "…la igualdad de derechos evolucionó hacia una búsqueda de la igualdad entre los géneros cuando se realizó una distinción entre género y sexo. El sexo es una cuestión biológica: las mujeres tienen dos  cromosomas X y los hombres tienen un cromosoma X y un cromosoma Y. El género, por otra parte, es un concepto social que describe los ámbitos de lo femenino y de lo masculino. Al reconocer que las funciones de los géneros no son innatas sino aprendidas, los proponentes de la igualdad entre los géneros cuestionaron los estereotipos y la discriminación arraigada, que mantenían a las mujeres y a las niñas en una situación de desventaja social y económica." UNICEF, 2007.

[2] Maturana, 1993:36.

[3] A partir del trabajo de Marija Gimbutas, (1982) Maturana considera que los rastros de la gente que vivió en Europa hace 7,000 y 5000 años A.C., muestra que eran agricultores y recolectores que no fortificaron sus poblados, ni mantenían diferencias jerárquicas entre tumbas de hombres y mujeres, no usaban armas de adorno, hacían un culto a deidades femeninas, diosas biológicas que eran incluso combinación mujer-hombre o mujer-animal. No había apropiación territorial en las siembras y cada casa tenia su lugar ceremonial. No hay muestras de que fueran competitivos, eran más bien colaboradores, con una estética sensual de las actividades diarias como actividades sagradas. En fin, parece que el respeto mutuo entre estos humanos era la forma predilecta de relación.

[4] Para Maturana (1993:45), manejaban "un mundo en el que nada era en sí o por sí mismo, y en el que todo era lo que era en sus conexiones con todo lo demás…tienen que haber vivido una vida de responsabilidad total en la conciencia de la pertenencia a un mundo natural. La responsabilidad tiene lugar cuando se es consciente de las consecuencias de las propias acciones y uno actúa aceptando esas consecuencias, cosa que inevitablemente pasa cuando uno se reconoce como parte intrínseca del mundo en que uno vive."

[5]  Para profundizar, véase Maturana, 1993: 41-43.

[6] UNICEF, 2007. Cap. 1.

[7] Maturana, Op. Cit. Pagina 74.

[8] Maturana detalla estos elementos en pp.76-77.

[9] Ibíd. P. 78

Por Alejandro Vera, Mx 2007 - 2 de Marzo, 2007, 17:15, Categoría: comentarios periodisticos
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LA RELACION MATERNO-INFANTIL Y LA MATRIZ BIOLOGICA DE LA EXISTENCIA

El informe de la UNICEF sobre el ESTADO MUNDIAL DE LA INFANCIA 2007, se ha centrado este año en la promoción de la igualdad de género, al reconocer el beneficio que una atención a las mujeres genera en  el desarrollo de nuestra infancia, adolescencia y juventud. Se muestra en este informe mundial, la relación que, por obvia, se nos oculta en la cotidianidad, de que "mujeres sanas, instruidas y con poder tienen hijas e hijos sanos, instruidos y seguros de sí mismos". Sabemos que si la mujer  participa activamente en las decisiones tomadas en el hogar repercute positivamente sobre la nutrición, la atención de la salud y la educación de sus hijos. Estos hechos tienen relevancia en el contexto de entender la importancia de la Matriz Biológica de la Existencia Humana (Maturana, 1993)[1] como fundamento del desarrollo humano, no sólo biológico, sino por ello, psicológico, cultural, sistémico, sociohistórico y espiritual, es decir, integral.

Reconocer el proceso histórico que sostiene maneras de convivir transgeneracionales de un ser humano centrado en la arrogancia y la agresión es fundamental para entender el dolor cultural generado en el convivir con los otros y consigo mismo en relaciones donde negamos la espontaneidad en que los otros y las otras, y por ello nosotros mismos, aparecen como legítimos otros en la convivencia humana. A esta espontaneidad relacional que respeta nuestra igualdad en la diferencia irreductible, no duda Maturana en llamarla amor. Desde este conocimiento sostiene que "la mayor parte de las enfermedades que vivimos como seres humanos, si no todas, surgen desde el desamor, y se curan desde el amor en el amar".

Siendo la demanda terapéutica expresión de situaciones donde el desamor esta presente, restablecer el respeto a sí mismo, a los otros y otras, y a lo otro que nos acompaña como multiverso, es una tarea que nos interpela desde nuestra propia capacidad de amar espontáneamente en la relación reflexiva que genera bienestar mutuo. Esta capacidad no se adquiere en el discurso, que es lo que Fritz Perls denominaba "sobreísmo", ni en el ajustarse a un supuesto "deber ser" (debeísmo). Es una condición existencial que nos implica en el centro de nuestra autenticidad, por ello es una cuestión ética.

Si nuestra potencialidad es emerger como adultos que en lo cotidiano actuamos espontáneamente como seres autónomos y éticos, capaces de colaborar desde el respeto a nosotros mismos y a los otros, es por que desde nuestra concepción hemos habitado en relaciones de amor y juego, que específicamente, en la relación materno-infantil se han expresado como "un ámbito amoroso de total aceptación corporal y psíquica de los niños y niñas, para su transformación en seres humanos adultos en el curso inevitable de su espontaneo crecimiento."

Si ha sucedido espontánea e inconscientemente que se disfruta la cercanía corporal en total confianza en el juego, en la relación materno-infantil, se tiene un fundamento para una convivencia espontanea de respeto en la capacidad de elección, en un vivir autónomo, socialmente responsable y ético. Sin embargo basta atender las condiciones actuales de nuestra humanidad para percatarnos que esto no ocurre mayoritariamente y que incluso predominan relaciones de convivencia en la desigualdad, la agresión, la competencia y la falta de respeto mutuo. Siendo así, es necesario aprenderlo conscientemente, aun con las dificultades que implica carecer de espontaneidad y confianza en la sinceridad, en la reconstrucción consciente de un espacio de convivencia amorosa con otros humanos (en grupo de pares, o con otros adultos, incluidos nosotros como profesionales)  donde se realice  el respeto por sí mismo, la confianza y la libertad reflexiva.



[1] Es el entendimiento de la dinámica que entrelaza la biología del conocer y la biología del amar en el vivir y "se refiere a la trama multidimensional de relaciones del vivir que constituyen el origen de lo humano en su forma primaria Homo sapiens-amans, a la vez que hace posible su realización, conservación y diversificación en una deriva evolutiva siempre abierta…" (Maturana y Verden Zoller,1993:15)

Por Alejandro Vera, Mx 2007 - 2 de Marzo, 2007, 17:13, Categoría: comentarios periodisticos
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ADOLESCENTES Y ENCUENTROS

ADOLESCENTE URBANO DESCUBRIENDO EL UNIVERSO MUSICAL

UNA MIGRACION DE LOS SENTIDOS QUE NOS CONECTA CON NOSOTROS MISMOS

EL TIEMPO DE ENCONTRARNOS CON OTROS QUE NOS PERMITEN DIFERENCIARNOS E INTEGRARNOS, RECONOCERNOS DISTINTOS, DIVERSOS, ALTERNOS .

APERTURA Y DESARROLLO DE LA INTELIGENCIA SOCIAL,EL ENCUENTRO CON LOS OTROS, CONCIENCIA DE MI CULTURA Y RECONOCIMIENTO DE MI DIMENSION HISTORICA, APERTURA DE UNA IDENTIDAD PLURAL Y AUTOCREADORA

Por maya13 - 2 de Marzo, 2007, 9:09, Categoría: imagenes y fotografias
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